Más allá del azul y blanco está el corazón del pueblo

martes, 23 de marzo de 2010

LO MALO DE DIOS ES QUE VIVE EN LAS NUBES I parte


Managua devastada por el terremoto

Diciembre de 1972, un período que los habitantes de Managua desean arrancar de su imaginario colectivo; quizás para mitigar un poco el dolor causado por el recuerdo de lo que un día fue la capital más esplendorosa de Centroamérica. Sin embargo, algunas edificaciones en ruinas, sustentadas por la indecible pobreza que azota al país, aún se erigen en el antiguo centro para remembrarles la muerte y destrucción generada por el terremoto de 6.2 en escala Richter que derribó su ciudad en treinta segundos.

Antiguo Centro de Managua

Los días de ese diciembre transcurrieron con una parsimonia inusual, y la mente de las personas era dominada día a día por la alegría de la Navidad. La sequía abatía los pastos amarillentos, el calor sofocaba a las ciudades del pacífico y el contexto Nacional era poseído por una dictadura que se apropiaba de gran parte de las riquezas de los nicaragüense; nada que el águila del norte no azuzaba. Entonces, como en un intento desesperado por reajustar las cosas, la tierra tembló y se abrió con un estrépito descomunal; sepultando consigo un tiempo próspero que no se ha vuelto a ver en el país.

En las calles de la Managua actual

“72/6.2” es una obra de teatro que, con la conjugación de sátira y drama, recrea la tragedia de Managua; desarrollando en algunas ocasiones escenas muy logradas, con uno que otro dato inverosímil, como por ejemplo: el fundamento de que el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal quiso revelar una hipótesis que predecía la catástrofe. Externamente de cualquier traspié de forma y no de contenido, esta puesta en escena no sólo te regala un viaje de retrospectiva a lo ocurrido en 1972, sino también te sugiere una revisión del presente, y es a este punto al que quiero hacer énfasis, porque más allá de criticar o alabar a “72/6.2”, lo que pretendo es compartir con ustedes el análisis al que me hizo llegar.


Escena de 72/6.2
El terremoto de Managua desencadenó una serie de sucesos que llevaron al país hasta su situación actual; fuera de culpabilizar a este fenómeno natural por la coyuntura vigente, es incuestionable que el primer agente catalizador de la desgracia de la nación ha sido y siempre será el actuar o proceder humano que, no únicamente atenta contra la naturaleza y desata cambios terribles en los ecosistemas, sino también degrada la concepción de sociedad justa al que aspira el continente americano.


Guerra de los 80

A Nicaragua la invade una tragedia superior que los sismos, maremotos y huracanes; la asalta la desventura de la politiquería, la cual arrastra antivalores como; la codicia, la avaricia y la envidia. Los políticos nicaragüenses son vendedores de sueños que han dividido al pueblo en una guerra ideológica; con la finalidad de no prestar la oportunidad a los ciudadanos de cuestionar su desmedida adquisición de riquezas. Es esa división la que nos hace, a los nicaragüenses conscientes de este mal que nos mantiene en el subdesarrollo, preguntarnos ¿hasta cuándo dejaremos de creer que los pensamientos alimentan al cuerpo y no al espíritu? Quizás hasta que ocurra otra desdicha como el terremoto de Managua...


Estamos trabajando en la segunda entrega de este análisis
Si tiene interés en la próxima presentación de la obra 72/6.2 consulte la página del Teatro Nacional Rubén Darío www.tnrubendario.gob.ni

sábado, 20 de marzo de 2010

GRANADA


Parque Central o Colón


Fundada en 1524 por Francisco Hernández de Córdoba, es una de las primeras ciudades europeas en territorio americano. Conocida como: “La Gran Sultana”, debido a su apariencia morisca y andaluza; su plano urbano sigue el diseño típico español con la plaza mayor en el corazón de la ciudad (Parque Colón), la Catedral a un lado, la Alcaldía en el otro, y las casas de los señores principales terminando de cerrar el cuadrado central.

Catedral de Granada



Granada se establece en la rivera del Lago Cocibolca, el cual alberga la única especie de tiburones de agua dulce en el mundo; en su centro se erige la isla de Ometepe con dos hermosos volcanes: el Concepción y el Maderas. El majestuoso volcán Mombacho se puede admirar desde diferentes partes de la ciudad, y su cima coronada de nubes es un espectáculo encantador. A pocos minutos del centro de la ciudad se encuentra el archipiélago de Las Isletas, 365 isletas de origen tectónico, que representan una de las bellezas naturales que enorgullece a los nicaragüenses.

Edificios de la plaza Central




Desde hace algunos años, en el mes de febrero, en esta ciudad se desarrolla el Festival Internacional de Poesía. Los directivos del Festival, desde sus inicios, han pedido la inclusión de Granada y su ecosistema en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, como sitio mixto, que proteja su casco urbano y su patrimonio natural, que fomente el desarrollo sostenible de sus riquezas y la conservación de sus tesoros.

Para infromaciòn del Festival Internacional de Poesía visite la página oficial del mismo: http://www.festivalpoesianicaragua.com/ Para averiguación de datos de Hoteles y Restaurantes contactese con el siguiente correo electrónico: magv290@gmail.com


Fotos de: Samael C. Soza

martes, 16 de marzo de 2010

PRENSA, ÉTICA y NICARAGUA

El papel que se han asignado los medios de comunicación en Nicaragua es el de informar al público sobre las actividades del gobierno, provocando un debate abierto entre los principales actores sociales. Los medios de comunicación son un elemento fundamental en la formación de opinión e importantes agentes de socialización. Sin embargo, el ejercicio de la comunicación va más allá de una simple nota informativa. Comunicación es el trato o correspondencia entre los individuos, es decir, la facultad que poseen las personas de expresar libremente sus pensamientos, sentimientos y voluntad de manera gestual y verbal.

Cuando hago referencia a libertad, supongo la concepción de autodeterminación; aquella que se puede definir de la siguiente manera: “libre es, no sólo el que no es determinado por sus impulsos y pasiones, sino el que se determina a sí mismo desde lo más constitutivo de su ser” y de su independencia, la cual es el meollo de cualquier declaración de principios éticos sobre el comportamiento de la comunicación humana. Entonces, esa libertad se tiene que entender como una disciplina ideológica que reflexiona de manera sistemática sobre el sentido, validez y permisión de los actos humanos individuales y sociales en la historia. A este proceder se le conoce como ética moral, dicha conducta utiliza la intuición e inteligencia, perfeccionada por la elaboración racional.

La relación de la ética con la comunicación implica una problemática novedosa, cada vez más rica y compleja. Los medios son un aparato poderoso que se adueña del pensamiento de los seres humanos, les obtura cualquier tipo de discurso original y crítico, llevándolos a obrar de un modo impensado. Entonces, reafirmo que los medios de comunicación resultan ser un instrumento de poder que sojuzga a los individuos imponiéndole una lógica ajena, por tal razón su ejercitación tiene que estar regulada por normas morales.

La prensa y el gobierno son adversarios naturales que realizan funciones diferentes, y cada uno de ellos debe respetar el papel del otro, no obstante, en Nicaragua el vulgar placer común de mentir y el miedo a la verdad, han desnaturalizado socialmente nuestros criterios, sobre todo los de un sector de la población que cortejan la inseguridad personal de los más notables, difundiendo toda suerte de alteraciones de la verdad y confundiendo sus más objetivos significados, todo ello gracias a la carente falta de ética dentro de las políticas de los medio.

No es nada difícil saber qué es verdad y nada tan fácil como ofenderla. También nada más frecuente que la mentira y, por desgracia, ninguna moneda, como ella, es la más vigente en el mercado diario. Asimismo, nada exige tanta presencia ética como la comunicación, que relaciona persona y sociedad, en la autenticidad de sus contenidos verdaderos y en la coherencia de su revelación digna.

La fundamentada constatación de lo verídico y la necesidad social de compartirlo se encuentran y relacionan con frecuencia en la pasión del anuncio transformador e impresionante. Esa pasión conduce al comunicador a la revelación de lo constatado en la medida conseguida por la vocación personal iluminadora o por la sed social de novedad; un cierto litigio entre lo impresionante y lo necesario, lo sorpresivo y lo definidor, lo auténtico y lo generador de fantasías, desequilibran la severidad objetiva y desarman la coherencia necesaria de verdad y dignidad.

En conclusión, la sociedad tiene entre sus manos un derecho muy noble, el de la comunicación, pero la violencia de una interpretación equivocada confundió la mentalidad social. Jamás se piensa y se deja sin esclarecimiento qué es la ética, esa gran confusión mental que soportan nuestras comunidades es siempre usada a beneficio de los poderosos, quienes sin ninguna razón más que una motivación egoísta, juegan con los términos y significados de la ética moral.

BIBLIOGRAFÍA

· Burrell H. y Hug E. 2006, “Una prensa sin ataduras”, Departamento de los Estados Unidos de Norteamérica, Washington D, C.

· Habermas J. 1990, “Teoría de la acción comunicativa” Taurus, Buenos Aires.